Perder el tiempo
- Noviembre 15th, 2006
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Llamaron a la puerta a eso de las 14h, momento en el que acostumbro a almorzar cuando lo hago en casa. Un bien plantado querubín, trajeado, con maletín y porte de últimas tendencias estéticas, me venía anunciar la buena nueva: la sociedad con la cual ya mantengo suscritos contratos para abastecimiento de electricidad, me ofrecía ahora la posibilidad de entrar un en mundo de ensueño.
La respuesta del querubín fue “vale, vale, no quiero perder más el tempo”…
Ahí se desató mi lado oscuro: -Oiga, el tiempo no se pierde, se conquista, se gana, se vive, le dije. Mi respuesta le desconcertó. Bajó esa mirada desafiante y se fue. Me hubiera gustado añadir, vive tu tiempo, tu presente tu ahora. No tuve “tiempo”.








