Los papeles son importantes para todo.
Cuando era niño, el papel de periódico servía para envolver el bocadillo del almuerzo, eran tiempos en los cuales la penuria todavía formaba parte de las familias menos afortunadas, como un miembro más.
El papel de una vieja carta manuscrita, el de una fotografía oxidada por el tiempo, el de un documento de afiliación y tantos otros, forman parte de uno mismo, de sus raíces, de su pasado sin el cual no se puede entender el presente y de ahí, precisamente, que cumpla una función de fetiche.
Sin papeles no se es nadie, no existes.

Fotografía © trebla

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